Contacto: Franciscanoscl@gmail.com
¿Qué NO es vocación? 8 ideas erróneas y confusas (parte 3)
7. “La vocación es una trampa, algo que me hace infeliz o que no quiero”
Quizás esta sea la idea más aterradora: pensar que, para seguir la voluntad de Dios, debemos renunciar a lo que nos gusta o nos hace felices. Parece casi como si Dios quisiera ponernos a prueba o como si la vocación fuera sinónimo de un sacrificio doloroso. ¡Nos parece que Dios quiere engañarnos!
Pero Dios nunca nos llama a algo que nos quiebre, que nos anule, que sea totalmente contrario a lo que sentimos auténticamente dentro de nosotros. Él nos conoce mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos, y su llamado siempre es para nuestro bien, revelándonos la verdad más profunda de quiénes somos.
Claro, toda vocación tiene sus desafíos (“el que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga”, cf. Mt 16,24), pero también trae consigo una alegría y plenitud que van más allá de nuestra comprensión o expectativas. Si una vocación nos asusta, puede ser porque aún no la entendemos del todo. Pero recuerden: Dios nunca nos quita algo sin darnos mucho más a cambio.
8. “La vocación es mi realización personal”
También se puede pensar en la vocación como algo que es exclusivamente mío, que depende solo de mí y que busca principalmente mi realización personal. La vocación sería entonces la elección que me lleva a sentirme bien conmigo mismo/a, a realizarme, a ser feliz, a cumplir todos mis deseos… ¡Y por lo tanto dependería únicamente de mí, yo decido y listo!
Aquí también, lo siento, pero tengo que desilusionarlos… La vocación nunca es algo exclusivamente mío. La vocación nunca está principalmente ligada a la autorrealización personal, sino que siempre es para otro. Es para Dios, para la Iglesia, para los pobres, para el Evangelio, para la misión, para el amor… incluso “para esta mujer / este hombre a quien quiero entregar todo”. Cuando falta este impulso y mirada hacia afuera, que pone en el centro algo más que uno mismo, ¡no hay verdadera vocación!
Y por este motivo, si es una verdadera vocación, nunca está fuera de la Iglesia. No es simplemente “lo que alguien siente”, que deba ser reconocido, aceptado y cumplido a toda costa por los demás. La vocación nace dentro de la comunidad y para la comunidad. Por esta razón, el discernimiento es un proceso que se comparte de muchas formas distintas (la guía espiritual, en primer lugar, pero también los amigos, los hermanos/hermanas, la/el pololo/a, etc.).

Conclusión
Hablar de vocación siempre es algo complejo y desafiante, pero también algo atractivo y maravilloso. Es un viaje lleno de descubrimientos, de momentos en los que nos equivocamos, nos levantamos y aprendemos nuevamente a caminar con fe, con Dios, hacia el descubrimiento de quiénes somos realmente y para quién somos realmente.
Hemos visto algunas ideas equivocadas sobre la vocación. Apenas las hemos mencionado: quizás podamos poco a poco profundizar en cada una de ellas en futuros artículos… Seguramente hay muchas más… ¿Cuál es la tuya? ¿Qué significa vocación para ti?
No debemos temer a las ideas equivocadas o prejuicios: es bastante normal estar atrapados en uno (o más de uno) de estos bucles, especialmente al inicio del camino. ¡No se trata de culparse, sino de enfrentarlos, hablarlos con nuestra guía espiritual y aprender poco a poco que la vocación no es un acertijo, no es una trampa, no es una obligación, etc., sino un camino que se vive día a día en compañía de Dios!
Por lo tanto, un llamado para todos ustedes: no tengan miedo de buscar, explorar y equivocarse. El Señor está con ustedes en cada paso, incluso en los momentos en que se sientan perdidos. Su llamado no es una obligación pesada, sino una invitación a vivir la vida al máximo, con alegría y plenitud.
¡Buen camino para todos!
fray Nico
(articulo libremente extraído del Blog Vocación Franciscana)




