Delegación de Frailes Franciscanos Menores conventuales en Chile

Delegación de los Frailes Franciscanos Menores Conventuales en Chile

Los Frailes Conventuales llegamos a Chile en el año 1995, invitados por el obispo Fernando Ariztía en la ciudad de Copiapó para asumir la parroquia de San Francisco, de donde los Franciscanos Menores Observantes se estaban paulatinamente retirando. 

A los primeros 4 hermanos (Pedro, Jorge, Ramón y Maurizio) se van sumando 2 hermanos más (Enrique y el argentino Alberto), y a finales de 1996 se abre una experiencia temporal de inserción en la comuna de Conchalí, hasta finalmente asumir la conducción pastoral del Santuario Inmaculada Concepción de San Ramón a partir del marzo de 1998.


Ambos conventos se dedican a la vida pastoral de los respectivos sectores: en Copiapó se van desarrollando muchas actividades de atención a la gente de las “tomas” y de los barrios pobres de la periferia norte de Copiapó, se estructura una intensa vida pastoral alrededor de la histórica Iglesia San Francisco y se atiende a las muchas necesidades de la ciudad y de la Iglesia (colegios, hogares, comunidades de Consagradas, hospital, cárcel, etc.); en Santiago el Santuario es punto de referencia para los feligreses de la periferia sur, lugar relevante en la tradición espiritual y sacramental de generaciones de familias históricas del sector, con una intensa vida pastoral y, a partir del año 2003, también de una renovada responsabilidad parroquial.

Después de 15 años que vieron la llegada y partida de numerosos frailes de Italia y el florecer de los primeros brotes vocacionales, la muerte del padre Berardo y del seminarista Eduardo, la variedad de servicios e iniciativas eclesiales en las dos mencionadas comunidades, en el año 2010, en la semana del terremoto, se inauguró la nueva comunidad de Curicó, con la parroquia Jesús de Nazaret como principal labor pastoral, que en los siguientes años incorporó la casa de formación “Beato Carlos de Dios Murias” como lugar de postulantado. Para ese entonces habían llegado también los hermanos Giuseppe, Fabrizio, Tullio, Christian y Franco.

Llegados ya a 25 años de presencia en tierra chilena, en el año de la pandemia 2020 la Delegación chilena sigue atendiendo con franciscana dedicación y alegría las comunidades de Copiapó, siempre exigente por numero de capillas y colegios y servicios eclesiales; de Santiago, con su característica pastoral santuarial a la que se ha sumado una importante pastoral de migrantes y un pequeño hogar de universitarios; de Curicó, con sus dos pulmones de pastoral parroquial y de actividades vocacionales y juveniles. La conformación de las comunidades se ha enriquecido con la llegada de frailes de Rumania (Augustin e Irinel en este minuto), de Indonesia (Jack), de Italia (Fabio y Matteo) y de seminaristas chilenos (Augusto y Benjamín).

El futuro de nuestra Delegación de frailes conventuales, el de la Iglesia chiles y de la sociedad civil, están en una etapa de cambios y de renovación, de fatigas y de esperanzas. Nosotros seguimos aportando con nuestra sencillez y cercanía, con nuestro estilo fraterno y alegre, tratando de aportar con nuestro granito de arena para la construcción del Reino de Dios. 

Orden de Frailes Menores Conventuales

La Orden de Frailes Menores Conventuales (OFM Conv.) o Franciscanos Conventuales somos la Orden religiosa fundada por san Francisco de Asís en 1209. Desde nuestra fundación, los rasgos que nos definen son: el seguimiento radical de nuestro Señor Jesucristo y de su Evangeliola vida en fraternidadla “desapropiación” o pobreza evangélica de quien quiere tener a Dios como única y verdadera riquezala “minoridad” como forma de ser y de estar en Iglesia y ante toda criaturael amor filial y obediente a la Iglesia Católica y al Papala itinerancia, siempre como “forasteros y peregrinos”, donde más se nos necesite; el trabajo en los más diferentes ámbitos, según las capacidades de cada hermano; la predicación penitencial, más con el ejemplo de la propia vida que con las palabras; el apostolado misionero y la defensa y promoción de la justicia, la paz y la salvaguarda de la creación.

A partir del siglo XIV se añadió la denominación de “conventuales” a la de franciscanos para expresar el estilo de vida y el tipo de pastoral (principalmente en las iglesias conventuales de los centros urbanos), y, más adelante, para distinguirnos de las diferentes reformas que iban surgiendo dentro de la única Orden (observantes, reformados, etc.) y, más tarde, de los “capuchinos” (reforma del siglo XVI). Hoy, todos juntos, formamos la primera Orden franciscana, es decir, la de los frailes, porque Francisco de Asís fundó además otras dos: las Hermanas Pobres o clarisas, con santa Clara; y la Tercera, formada por seglares (Orden Franciscana Seglar) y centenares de congregaciones religiosas de inspiración franciscana.

Actualmente, los Franciscanos Conventuales estamos comprometidos en las más variadas tareas de apostolado, que son expresión de nuestra vocación y misión en la Iglesia. Presentes en 65 países de los 5 continentes, atendemos centenares de iglesias y 19 basílicas, las más antiguas de la Orden, construidas entre los siglos XIII y XIV, centros educativos y de acogida, comedores y capellanías de hospitales. La Curia general tiene su sede en el convento de los Santos XII Apóstoles de Roma (donde se conservan los sepulcros de los Apóstoles Felipe y Santiago el Menor), confiado a la Orden por el Papa Pío II en 1463.

El corazón de la Orden es, sin embargo, la basílica de san Francisco en Asís, con el Sacro Convento, declarada “Cabeza y Madre” de la Orden por el gran impulsor de la obra, el Papa Gregorio IX, en 1230, en vísperas de la traslación del cuerpo del Poverello a la misma. Atendemos también la basílica de San Antonio en Padua, meta de peregrinos de todo el mundo y centro de intensa actividad litúrgica, pastoral, cultural, editorial y caritativa; la basílica de la santa Cruz de Florencia, verdadera joya del arte italiano; santa María Gloriosa “dei Frari” de Venecia; y las iglesias de san Lorenzo de Nápoles y de san Francisco de Bolonia y de Rávena (con la tumba de Dante Alighieri). Desde hace siglos ejercemos, además, como confesores ordinarios en la basílica de san Pedro del Vaticano y regentamos la Pontificia Facultad de Teología de san Buenaventura en el Colegio “Seraphicum” de Roma. 

A esto hay que añadir la inmensa labor misionera, especialmente en América, Asia y África. El hábito de los Franciscanos Conventuales es el tradicional: túnica y capucho gris con la cuerda. En época napoleónica en algunas provincias europeas se cambió al negro, pero hoy se está volviendo al color gris original en varios países de Europa y en el resto del mundo. La Orden cuenta actualmente con 4500 frailes.