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¿Qué NO es vocación? 8 ideas erróneas y confusas (parte 2)
Seguimos con las publicación de8 ideas erróneas y confusas sobre la vocación.
4. ”La vocación es para los más buenos y santos (entonces no es para mí)”
A veces alguien piensa en la vocación como un premio para los más buenos, los más santos, los más virtuosos, los más inteligentes. He escuchado muchas veces decir: «No estoy a la altura de esta vocación, estoy lleno/a de pecados, soy ignorante, soy tímido/a, soy un/una perdedor/a… ¡es imposible que Dios me llame a mí!».
Pero la vocación no es un premio, ni un reconocimiento a nuestras habilidades, inteligencia o bondad. Es siempre y únicamente pura gratuidad de parte de Dios, un regalo y una invitación de amor absolutamente libre, que Él ofrece a quien quiere, como quiere y cuando quiere.
De hecho, al contrario: si crees que te «mereces» una vocación, ¡estás muy equivocado/a! Pero si, por el contrario, piensas que «no la mereces», entonces quizás el Señor te está llamando justamente a ti.
5. La vocación es una fuga o un refugio»
Para algunas personas, la vocación es simplemente una escapatoria. La vida es complicada, tengo muchos problemas, nadie me quiere… entonces elijo una vocación como una manera de huir de esta situación, para encontrar un refugio donde esconderme del mundo, de la vida y de sus exigencias.
Esta idea distorsionada, a veces, funciona también al revés: en ocasiones el Señor realmente está llamando, pero la persona duda en responder porque teme que no se trate de una vocación genuina, sino de un intento de escapar de algo.
Es evidente que, en realidad, la vocación nunca puede basarse en la incapacidad de enfrentar la vida. La vocación no puede ser una salida frente a frustraciones o decepciones (laborales, familiares, sociales…), ni mucho menos un escape de inmadureces humanas, afectivas o sexuales. Consagrarse o casarse con la esperanza de encontrar un “nido cálido y protector” es peligroso y una ilusión.
De hecho, los problemas de los que uno cree estar escapando no desaparecerán; al contrario, volverán más grandes que antes. Una verdadera vocación, más bien, te expone a la vida, te pone a prueba, saca lo mejor de ti y te impulsa a entregarte y darte por los demás, en lugar de protegerte o encerrarte en ti mismo/a.

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6.” La vocación debe descubrirse lo antes posible: ¡prohibido perder tiempo!”
A menudo, muchos piensan que si no descubren inmediatamente qué hacer con sus vidas, están fallando. Sienten que los años pasan, tal vez ven que algunos amigos o hermanos ya han tomado un camino, y se sienten «atrasados».
Pero la realidad es que la vocación se descubre en el camino. No es una decisión que se toma de golpe, después de una iluminación, y que queda resuelta para siempre. Es un proceso que se va revelando gradualmente, compuesto de elecciones, crecimiento personal, y momentos en los que probamos e incluso podemos equivocarnos. La voluntad de Dios para nosotros se manifiesta mientras vivimos, nos abrimos a los demás y nos descubrimos a nosotros mismos.
Esto, por supuesto, no significa pasar 25 años en discernimiento vocacional… En algún momento, hay que tomar una decisión, y sentir esta urgencia es una buena señal: indica el deseo de entregarse, de ponerse al servicio, de dar frutos con la propia vida. Sin embargo, la ansiedad y la prisa nunca son buenas consejeras en el camino de discernimiento (al igual que tampoco lo son la espera continua, el postergar decisiones o la eterna procrastinación).
fray Nico
(articolo libremente extraído del Blog Vocacion Franciscana)




