Necesito de ti para realizar mis planes (Jn 6,1-15)

El evangelio que nos presenta la liturgia de la Palabra de este XVII domingo del tiempo ordinario, está tomado del evangelio de San Juan. Como ustedes se dieron cuanta,  este año B los domingos hemos escuchado el evangelio de San Marcos, pero al ser este el más breve de los cuatro; desde hoy y durante otros cuatro domingos interrumpimos la lectura de Marcos, para leer un capítulo del evangelio de Juan.

El tema que desarrolla el evangelista Juan en el cap. VI de su evangelio, es el tema del pan de vida.

En primer lugar  quiero decirles, que el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, es el único milagro presente en los cuatro Evangelios, lo que significa que es un evento excepcional, con un significado mucho más profundo que la extraordinaria alimentación de esos miles. Jesús es el que explica en gran detalle, lo que significa este signo.

El evangelista relaciona el milagro, con la misión de Jesús y la Eucaristía: él usa el mismo verbo que después encontramos en la institución de la Eucaristía –Jesús tomó el pan, dio gracias y repartió el pan a la gente invitándolos a sacar todo lo que necesitaban.

El segundo punto que deseo subrayar con ustedes es, como Cristo nos necesita para hacer los milagros.

Hay un detalle muy hermoso en este texto del evangelio: Jesucristo podía haber hecho aparecer el pan para esta multitud de tal modo que nadie tuviese que repartirlo. Sin embargo, quiere que los demás también se involucren: dadles ustedes de comer, repartan ustedes el pan y colaboren de este modo, en el milagro.

Así es Jesucristo: tiene poder para hacer grandes milagros, para cambiar el corazón de los hombres con una gracia especial. Pero no suele obrar así.

Quiere que colaboremos con Él en la obra de la redención, y me pide a mí, y te pide a ti, y le pide a cada uno: dale tú de comer, ayúdame a saciar el hambre de los demás, de esta persona que está junto a ti, de tu esposo o esposa, de tu padre o madre, de tu compañero de trabajo o de clases, de ese amigo que tanto lo necesita.

Dale de comer especialmente del Pan bajado del Cielo, dale a conocer ese Pan que sacia toda hambre.

En este sentido, San Alberto Hurtado tenía claro el estilo de Jesús y hablando a los jóvenes en un retiro de semana Santa decía: Jesús nos dice: “Necesito de ti… No te obligo, pero necesito de ti para realizar mis planes de amor. Si tú no vienes, una obra quedará sin hacerse, que tú, sólo tú, puedes realizar. Nadie puede tomar esa obra, porque cada uno tiene su parte de bien que realizar. Mira el mundo; los campos cómo amarillean, cuánta hambre, cuánta sed en el mundo. Necesito de ti…

Los dejo y les deseo un feliz domingo recordándoles que el Señor nos necesita para actuar y continuar su obra.

Atrévete a contestar a su llamada diciéndole: Aquí estoy Señor!

Paz y bien fr. Tullio Pastorelli (OFMConv)

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