“Jornada de oración por las Vocaciones”. (Domingo cuarto de Pascua)

“Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.” (Jn 10, 14-15).

Queridos hermanos y hermanas, reciban un saludo de paz y bien.                   

Quisiera compartir junto a ustedes una reflexión en torno al Evangelio de este domingo, donde la Iglesia celebra la imagen del “Buen Pastor” y junto a ello la jornada de oración por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa.

En el evangelio de hoy según san Juan, Jesús dice: “Yo soy el buen pastor” (Jn 10, 11), y cada vez que dice “yo soy”, está afirmando su divinidad. He aquí nuestra posibilidad de conocer más a Dios por medio de su Hijo: mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre (Cfr. Jn 10, 14-15).

Dentro del Evangelio de San Juan, podemos encontrar como él nos describe quién es Jesús, que es lo que representa para nuestra vida y, como conocer más al Padre. Jesús, en varios pasajes del Evangelio dice “Yo soy”, añadiendo alguna característica más que define su divinidad: “Yo soy el pan de vida”; “Yo soy la luz del mundo”; Yo soy la resurrección y la vida; “Yo soy el camino, la verdad y la vida”; “Yo soy la vid”; “Yo soy el buen pastor”.

Siempre es bueno entender las palabras de Jesús actualizándolas a nuestra realidad.                    Al presentarse como “Buen pastor” y decirnos que conoce a sus ovejas, es indudable                   preguntarnos ¿Quiénes son estas ovejas?.

Hoy las ovejas somos toda la humanidad y con ello, podemos deducir que, como en todo campo hay algunas buenas y otras que se apartan de su corral. Jesús en cambio, no hace distinción entre ellas, él las conoce a todas y vela por cada una, reflejándose bajo la figura de Pastor, del latín: pastoris, es decir, el que cuida. Desde aquí nace la diferencia entre este Pastor bueno que cuida de su rebaño y el asalariado que no las conoce y las descuida. 

Introducirnos en el pensamiento de Jesús es algo que nos hace descubrir su inmenso amor por cada uno de nosotros, sin límites ni distinciones. Él es capaz de dar su vida por las ovejas, incluso por aquellas que no son del corral, que se apartan a fuerza de las tentaciones que están a nuestro alrededor y que impiden escuchar la voz de quién nos dice: “Vengan y verán” (Jn 1,39).

Este relato nos recuerda la necesidad de trabajar por tener una profunda relación con el Señor, de configurarnos a él para ir al encuentro del Padre. 

Frailes que reza en la naturaleza.

En esta jornada de oración por las vocaciones, quisiera invitarlos a todos, pero de manera especial a los jóvenes a la experiencia maravillosa de sentirse amados por Jesús. Pregúntense: ¿Yo me siento amado por Jesús?. Para Él jamás somos extraños, sino amigos y hermanos. Y, sin embargo, no siempre es fácil distinguir la voz del Pastor Bueno.

El papa Francisco nos dice: Estén atentos. Siempre existe el riesgo de estar distraídos por el bullicio de tantas otras voces. Hoy estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como único guía seguro que da sentido a nuestra vida. Jesús hoy quiere mostrarte muchas cosas por las cuales hay veces que pasas de largo, esta es la voz de Dios que te invita a experimentar tu felicidad viviendo tu vida estando de su mano. 

Quisiera invitarte a que te imagines y respondas ¿cómo sería tu vida si fueses el que tomase la iniciativa frente a una necesidad de la sociedad?. Para esto no necesitas ser un superhéroe, un millonario o un influencer, solamente ser tu mismo y confiar.                    

¡Déjate guiar por lo que Dios quiere para tu vida!, y si, esto muchas veces puede ser difícil, hasta al mismo San Francisco le costó saber que quería el Señor de él. Tampoco Francisco supo a la primera cuál era su vocación, ¿qué camino no hizo Francisco hasta llegar a entender lo que le dirigió el crucifijo de San Damián: «Vete y repara mi iglesia», al descubrimiento de una verdadera misión?. Todo esto lo fue descubriendo a pequeños pasos, con etapas agradables y otras fuertes en donde fue “descubriendo” aquello que más tarde llamaría el “regalo de Dios”: vivir como hermanos en la fraternidad.                                       

Por lo demás, forma parte de la naturaleza no saber al punto lo que Dios quiere de nosotros, porque con frecuencia solemos buscar de todo menos al Señor, a menos que queramos pedirle alguna cosa, y los pensamientos humanos son muy diversos a los de Dios, pero bueno, no te invito a cuestionarte, sino más bien a querer vivir la vida, a experimentar, a atreverte a soñar y salir al encuentro de este Pastor bueno que te quiere mostrar aquello que ha preparado para tu vida. Recuerda siempre que: tú eres una misión en esta tierra. (Cfr. Evangelii Gaudium 273). Ahora si pregúntate ¿cuál es la tuya?.

En este día ofrezcamos nuestra oración personal de forma particular por todos los jóvenes, hombres y mujeres que en estos tiempos necesitan de un impulso para dar a conocer que en su corazón sienten la necesidad de Dios. Pidamos también por aquellos que ya han respondido generosamente a esta invitación, por mis hermanos de noviciado, por nuestro hermano Fr. Augusto y por mí, para que todos podamos ser fieles oyentes de la voz de nuestro amado Buen pastor por la gracia del Espíritu Santo.

Qué el Señor nos bendiga y nos enseñe el camino para llegar al Padre.                                                 Buena semana para todos.

Fr. Benjamín Castro H.

OFMConv.

Novicios franciscano que caminan en la naturaleza.

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