¡Ningún profeta es bien recibido en su patria!

Lo que pasa a Jesus hoy en el evangelio me recuerda lo que pasó a Francisco en Asís. Todos admiraban a Francisco, decían que él era “el rey de las fiestas”, Francisco era un hombre con plata, que tenía muchos amigos y todos en Asís querrían salir con él porque era un hombre generoso y siempre de buena onda. podríamos decir que Francisco tenía todo lo que quería para vivir una vida feliz : un muy buen trabajo, muchos amigos y tantas personas que lo admiraban.

A pesar de todo eso Francisco vivió un tiempo largo de inquietud donde buscaba la felicidad. Al comienzo pensaba que quería ser caballero, porqué solamente en esa manera podía ser noble. 

Tenía plata, admiración y respeto, podía hacer todo lo que querría pero no era noble y querría ese titulo porque sino se sentía inferior a los nobles. Después cuando se dio cuenta que esa inquietud no era por ser noble sino porque el Señor le pedía de servirlo de manera más radical, Francisco vivió un cambio profundo, en su vida sea, en sus relaciones.

Los que poco antes lo admiraban y buscaban porque querrían estar con él y ser sus amigos después que él empezó a ayudar a los leprosos y a predicar el evangelio se burlaban de él. Se reían de él, de su manera de vestir y su estilo de vida, se burlaban de él porque si antes era un hombre que pretendía respeto y tenía plata, ahora es un hombre humilde que se viste con ropa humilde y da de vuelta buscando caridad.

A pesar de todo eso, Francisco estaba feliz, estaba feliz porque había descubierto lo que le permitía de vivir en plenitud: Francisco querría vivir el evangelio, querría conocer mas a Jesus y hacer cada dia mas experiencia de él, Francisco quería ayudar a los demás, a los mas necesitados y también anunciar la buena noticia del evangelio.

A Francisco, como a Jesus, no le interesa si los demás están enfurecidos con él porque o no hace lo que ellos quieren o si se burlan de él o no le creen, Francisco simplemente como Jesus quiere amar a Dios de todo corazón y amar a los demás con amor verdadero.

Francisco como Jesus nos muestra como nuestra felicidad no depende de la admiración de los demás ni de lo que los demás opinen de nosotros, sino se buscamos el bien y la verdad en nuestra vida, si buscamos de vivir en plenitud, el amor verdadero, el mismo amor que lleva a Jesus a morir en cruz para nosotros y Francisco a dejar todo para servir el Señor. Jesus como Francisco nos muestra como podemos vivir en plenitud nuestra humanidad.

fray Matteo Martinelli (OFMConv)

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