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La Oración de Jesus (Parte 2)
Seguimos con la publicación de un texto sobre la oración de Jesus.
El texto que les proponemos es una reelaboración de algunas meditaciones, aún inéditas, dadas por don Giovanni Moioli sobre la oración de Jesús en los primeros años de los sesenta del siglo pasado.
La Frecuencia
La oración de Jesús no era esporádica, sino una práctica constante y esencial en su vida y misión. A continuación, veamos unos momentos clave en los que Jesús ora:
Proclamaciones Mesiánicas
En el Evangelio, hay tres momentos en los que Dios Padre proclama el carácter mesiánico de Jesús:
1. En el Bautismo: “Tú eres mi Hijo amado” (Lucas 3,21).
2. En la Transfiguración: “Este es mi Hijo, el elegido; ¡Escuchadlo!” (Lucas 9,28-29).
3. Después de la entrada en Jerusalén: “Lo he glorificado y lo glorificaré aún más” (Juan 12,27-28).
Estas proclamaciones son respuestas directas a la oración de Jesús, revelando la misión que le ha sido confiada.
Entrada en el Plan Divino
Jesús también ora en momentos cruciales de su misión:
1. En el desierto: aunque no se menciona explícitamente que Jesús orara, el contexto sugiere que lo hizo, siguiendo el ejemplo de Moisés y Elías. En el desierto, Jesús se prepara para enfrentar la tentación y asumir su misión mesiánica.
2. En otras situaciones: Jesús ora antes de predicar, después de curar al leproso (Lucas 5,16), y después de la multiplicación de los panes (Mateo 14,22-23). A través de la oración, Jesús madura y mantiene la esencia de su misión.
Adhesión al Plan Divino
Jesús demuestra una adhesión total y entusiasta al plan divino:
1. Organización del Reino: Jesús ora antes de elegir a los Doce apóstoles (Lucas 6,12) y antes de la confesión de Pedro (Lucas 9,18).
2. Pide a los Apóstoles que Oren: Jesús pide a sus discípulos a orar porque el Padre envíe más obreros para la mies (Lucas 10,2).
La oración es el medio a través del cual Jesús se alinea con la voluntad del Padre en su misión.
El Tono de la Oración de Cristo
El tono de la oración de Jesús es íntimo y filial. Se dirige a Dios como “Abba, Padre”, un término que denota una profunda relación de afecto y confianza. Este tono de intimidad se manifiesta especialmente en la oración sacerdotal de Juan 17, donde Jesús expresa su comunión con el Padre.
A diferencia de la oración humana, la oración de Jesús no refleja una búsqueda progresiva de Dios ni un sentido del pecado o miseria. Desde el principio, Jesús está totalmente disponible para el Padre, y su oración siempre busca alinearse con la voluntad divina.
El Problema de Jesús Orando a Sí Mismo
Al considerar la oración de Jesús, surge una pregunta teológica: ¿cómo puede Dios orar a sí mismo? Esta cuestión ha sido un desafío para la teología, ya que la oración de Jesús podría parecer contradictoria a su naturaleza divina.
Sin embargo, la oración de Jesús, junto con su pasión y resurrección, revela su identidad de Hijo. Jesús, en su humanidad, ora al Padre, expresando su relación filial y su obediencia. Esta oración no es un obstáculo para entender su divinidad, sino una revelación de su naturaleza como el Hijo que vive en la carne y que expresa su divinidad a través de la oración.
Reflexión Final
Para nosotros, los cristianos, la oración es un medio para revelar nuestra identidad más profunda como hijos adoptivos de Dios. Aunque nuestra oración está marcada por la búsqueda de Dios y el sentido de nuestra miseria, podemos mirar a Jesús como modelo. Su oración nos muestra cómo ser verdaderos hijos del Padre, y en ella, podamos encontrar el camino hacia una comunión más plena con Dios.
fray Alessandro




