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¿El miedo al juicio: un obstáculo en el camino de la vocación?
Hoy quiero hablar de un tema que a menudo detiene a muchos jóvenes en su camino vocacional: el miedo al juicio de los demás.
¿Te ha pasado alguna vez que deseas con todo tu corazón hacer algo, pero luego te detienes por miedo a lo que podrían pensar los demás? Bueno, ¡debes saber que no estás solo o sola! Es una experiencia muy común, que puede afectar cualquier ámbito de la vida, desde la elección de un trabajo hasta una relación, y obviamente también la vocación.
¿Por qué tenemos miedo al juicio?
Las razones pueden ser diversas: el miedo a no estar a la altura, a decepcionar las expectativas, a ser criticados o incluso ridiculizados. A veces, este temor es tan fuerte que nos impide hacer incluso lo que sabemos que es lo correcto para nosotros.
¿Un ejemplo? Francisco de Asís
Incluso san Francisco, antes de su conversión, estaba bloqueado por este tipo de miedo. Era un joven rico y acomodado, rodeado de amigos y diversiones. Sin embargo, dentro de sí sentía un vacío que no podía llenar… Deseaba algo más profundo, pero tenía miedo de abandonar su vida mundana y de enfrentar el juicio de su familia y amigos.

¿Cómo superar el miedo?
La buena noticia es que el miedo al juicio se puede superar. Aquí tienes algunos consejos:
1. Pide ayuda al Señor
Primero que todo, pide ayuda al Señor, pídele el don de su Espíritu, para que pueda llenar tu corazón en abundancia, y darte la luz y la fuerza necesaria. No por nada, Dios en las Escrituras nos repite constantemente: “¡no tengas miedo!”. Él está ahí para ti, para ayudarte y darte su valor: ¡no temas!
2. Escucha tu corazón
Otra cosa importante es hacer silencio dentro de ti y escuchar el profundo de tu corazón. ¿Qué te dice? ¿Qué suscita el Espíritu Santo dentro de ti? ¿Cuál es el deseo que sientes más profundo? Clarificar lo que más te importa te dará poco a poco la fuerza para superar cualquier obstáculo, incluso el miedo al juicio.
3. Busca ayuda, confiésate
Hablar con una persona de confianza, como un familiar, un amigo, un sacerdote o un religioso, puede ayudarte a enfocar tus ideas y superar tus miedos. Compartir tus dudas y tus preocupaciones puede ser un gran alivio y ayudarte a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Pero elige bien a la persona con quien deseas hacerlo: aquí puedes encontrar algunas indicaciones útiles para esto.
4. Da un paso a la vez
No es necesario hacer todo de una vez, empieza con pequeños pasos. Primero, simplemente hablando con alguien: escríbenos, no tengas miedo, te responderemos con gusto (franciscanoscl@gmail.com), o busca una acompañante espiritual (como se mencionó antes): verás que ya este pequeño paso comenzará a mover algo.
En segundo lugar, prueba con alguna pequeña experiencia: un retiro espiritual, encuentros vocacionales, una misión…
No tienes que pensar inmediatamente en tomar una decisión definitiva, sino en empezar a dar pequeños pasos. Mientras más te acerques a tu vocación, más disminuirá el miedo al juicio y finalmente te sentirás libre de ser tú mismo o tú misma.
Recuerda: la vocación es un regalo precioso, no una carga. No dejes que el miedo te impida vivir la vida que Dios tiene reservada para ti. Confía en Él: ¡no te defraudará!
fray Nico
(Articulo libremente extraído del Blog Vocación franciscana)




