Los dies obstáculos para una vocación (cuarta parte)

Seguimos publicando unos de los obstáculos que nos pueden bloquear en un camino de discernimiento vocacional. Hoy publicamos el séptimo y el octavo obstáculos.

7. La falta de apoyo externo

Si en el obstáculo número 3 hablamos de las influencias externas, de los obstáculos y bloqueos que pueden venir de la presencia de aquellos que nos rodean (puedes encontrarlo aquí si lo deseas), ahora nos enfocamos, por el contrario, en la posible «ausencia» de aquellos que nos rodean.

A veces, las personas más cercanas a nosotros (familia, amigos, entorno de estudio o trabajo…) no oponen resistencia activa a nuestras elecciones vocacionales, pero se limitan a observar desde lejos, sin intervenir y sin brindar apoyo.

El proceso de discernimiento y elección vocacional es largo y exigente, y todos necesitamos ser apoyados, alentados y estimulados. El discernimiento vivido en soledad es difícil, sino imposible.

Por eso es realmente importante buscar un entorno de apoyo que fomente y respalde el camino vocacional. Sin embargo, ten cuidado: ¡apoyar no significa estar siempre de acuerdo, aprobar cualquier cosa, nunca ser crítico! ¡Apoyar significa estar presente!

Apoyar significa escuchar con paciencia y atención lo que el otro está experimentando, dedicar tiempo y tratar de comprender, ponerse en sus zapatos, intuir lo que vive y experimenta. Apoyar también significa mostrar interés, hacer preguntas, pedir explicaciones. Apoyar significa mostrar una preocupación saludable frente a decisiones precipitadas, que parecen equivocadas o discutibles. Apoyar significa estar presente incluso cuando no estás de acuerdo, incluso cuando no entiendes, evitando cualquier chantaje emocional, cualquier silencio ambiguo, cualquier ausencia abrumadora.

Es evidente que una forma de apoyo y respaldo realmente indispensable es el de un guía espiritual. Lo repetimos a menudo: ¡nunca estés solo/a! Necesitas el apoyo y la presencia de una guía, confía en ello, estando solos nos perdemos (en este artículo se destaca la importancia de tener un acompañante espiritual).

Pero un acompañante espiritual por sí sola no es suficiente: busca algún familiar y/o amigo/a con quien puedas confiar, de quienes puedas sentirte «apoyado/a» (en el sentido que se mencionó anteriormente).

También busca una «comunidad de fe» con la cual puedas compartir tu camino: a menudo los jóvenes que buscan una relación auténtica y profunda con Dios se sienten solos en medio de una sociedad que va en direcciones completamente diferentes. Sin embargo, aquí y allá hay grupos de jóvenes que comparten la fe, y es un gran consuelo poder hablar de Dios de igual a igual con algunos de tus compañeros y sentirte comprendido/a.

Por esto siempre sugerimos participar en un grupo vocacional para que tu camino de discernimiento no sea solitario ni desde este punto de vista (aquí encontrarás nuestras propuestas de grupos y cursos vocacionales).

8. La falta de confianza en uno mismo («no estoy a la altura»)

Luego, hay un grupo de obstáculos que clasificamos como una falta de «confianza en uno mismo». A menudo nos sentimos inadecuados e indignos ante la posibilidad de un llamado vocacional.

A veces, debido a nuestra historia, que a menudo percibimos llena de pecados y errores, o simplemente de mediocridad y desgano, o incluso de ocultamiento y de jugar siempre en el terreno bajo. Si vemos nuestra historia personal, o nuestros días y nuestro presente de esta manera, será muy difícil abrirnos a una novedad que se nos presenta.

El peso de nuestro pasado o de nuestra percepción distorsionada y negativa de nosotros mismos nos bloquea, nos hace creer que nunca podremos desempeñar un papel activo en nuestra vida, en la sociedad, en la Iglesia, frente a Dios. Nos sentimos entonces «no estar a la altura», indignos, incapaces, inadecuados…

Sin embargo, Dios nos llama. Siempre y en todo momento. Dios nos envía, nos manda, nos promete una vida llena de belleza y sentido. Cuando Dios nos mira, no ve solo nuestras heridas, nuestros límites, nuestros pecados, nuestros esfuerzos… ve sobre todo a su amado hijo, a su amada hija. ¡Ve un espectáculo de criatura, la más hermosa de todas!

Dios no espera que estemos a la altura de un llamado: es Él quien poco a poco nos capacita para responder a un llamado, y solo por su gracia, nunca por nuestro mérito o talento.

¿No te sientes a la altura? ¡Perfecto! Este es el mejor punto de partida para realmente responder al don que Dios quiere darte en tu vida.

Entonces no tienes que esperar a ser capaz, no tienes que esperar a ser perfecto/a, no tienes que esperar a tener todas las respuestas y garantías.

Confía en Dios y confía también en el don y la maravillosa belleza que Dios ha puesto dentro de ti. Cultiva la confianza en Él y en ti mismo/a.

Acepta esta verdad: para seguir los pasos de Jesús no es necesario ser perfecto/a (¡al contrario!), no es necesario tenerlo todo claro y haberlo entendido todo, se trata de confiar en que Él llenará todas nuestras carencias, todos nuestros límites, todos nuestros pecados.

fray Nico

(articulo libremente extraído del blog Vocación Franciscana)

Deja un comentario

Contacto
close slider